sábado, 12 de enero de 2019

PROGRAMA ESPECIAL Nº356 11/01/2019


UN SIGLO BAJO LAS 

ESTRELLAS

Por: Julio A. Guerrieri

Los astrónomos son seres peculiares. Trabajan de noche mirando la Luna y observando las estrellas. Les sacan fotos, guardan sus imágenes y comparten sus datos y experiencias. Casi siempre fue así. No hay avaricia en sus disciplinas porque el cielo es lo bastante grande como para abarcar a todos sin importar cuántos sean. Cuando la Astronomía comenzó a convertirse en una carrera profesional en nuestros tiempos a partir de la Era Industrial, los astrónomos comprendieron que debían agruparse. Entonces, un 28 de julio de 1919, luego de una de las masacres humanas más grandes de la historia, se reunieron en París los astrónomos más importantes de la época para iniciar un camino en la cronología astronómica. Había mucho trabajo por hacer: los nuevos descubrimientos como el paso de las nebulosas a las galaxias, la perfección de los telescopios que hacía necesario actualizar los atlas estelares y definir las constantes astronómicas tan necesarias para efectuar cálculos cada vez más precisos. Así nació la UNIÓN ASTRONÓMICA INTERNACIONAL que reunió a un puñado de profesionales en sus primeros años, pero con un aumento incesante de miembros permanentemente. Las reuniones de la UAI se celebraron cada tres años y continuaron así hasta el día de hoy. La UAI se encarga de poner el nombre oficial a todos los cuerpos en el espacio que merezcan ser estudiados y en sus asambleas se designan las herramientas de trabajo en cada una de sus comisiones que abarcan todo el cúmulo de conocimientos que se tiene sobre el Cosmos. La UAI es un verdadero ejemplo de transformación de adaptabilidad corporativa en favor del astrónomo: lo que comenzó como un pequeño grupo de profesionales para compartir datos y experiencias, abarca en la actualidad a todos los astrónomos del mundo que participan en la comprensión del Universo a través de la Ciencia. Hoy, a cien años de la fundación de la UAI, esperamos que las generaciones futuras sigan con el mismo sueño de sus fundadores.

Bienvenidos al 356º programa y especial dedicado a los 100 años de la UAI de EL TERCER PLANETA.



Y gracias por estar.




Un nuevo suprarreino y su significado para el árbol de la vida



Al árbol de la vida acaba de salirle una nueva gran rama. Se descubrió hace poco un microbio raro y misterioso, una nueva especie de hemimastigoto, en una porción de suelo de Nueva Escocia, en Canadá. Los análisis subsiguientes de su ADN han revelado que no era, ni él ni, por lo tanto, ningún otro miembro del grupo taxonómico, Hemimastigophora, que se había definido para englobar a criaturas afines a esta recién descubierta y que hasta ahora no se había investigado con análisis genéticos, ni animal, ni planta, ni hongo ni ningún tipo reconocido de protozoo; que la verdad era que caía bien lejos de cualquiera de las grandes categorías conocidas con las que se clasifican las formas complejas de vida (los eucariotas). Este raro microbio de flagelos ondeantes y sus parientes tienen, muy al contrario, según estos nuevos resultados, una categoría taxonómica propia muy profunda: Hemimastigophora sería un suprarreino (y no, como se suponía, un filo) que debió de desgajarse de las otras grandes ramas de la vida hace al menos mil millones de años.«Es el tipo de resultado que solo esperas ver una vez en tu carrera», dice Alastair Simpson, microbiólogo de la Universidad Dalghousie, también de Nueva Escocia, que dirigió el estudio. Por impresionante que este hallazgo acerca de los hemimastigotos sea en sí mismo, más importante aún es que se trata de la última (y más profunda) de una serie, constante y calladamente creciente, de grandes adiciones taxonómicas. Los investigadores siguen descubriendo, no ya nuevas especies o clases, sino reinos de la vida enteramente nuevos, lo que hace preguntarse cómo permanecieron ocultos tanto tiempo y si se está cerca de encontrarlos todos. Yana Eglit es una estudiante de doctorado de la Dalhousie que se dedica a descubrir linajes nuevos de los eucariotas unicelulares llamados protistas. Mientras hacía una caminata con unos amigos en un frío día de primavera de 2016 en Nueva Escocia, se quedó rezagada para rebañar unos gramos de tierra y guardarlos en un tubo de plástico. (Este tomar de sopetón muestras del suelo, dice, es un «riesgo profesional»). De vuelta la laboratorio, empapó su muestra con agua y durante el mes siguiente fue observándola con un microscopio en busca de signos de formas inusuales de vida. (Seguir Leyendo)


"Si mi teoría de la relatividad es exacta, los alemanes dirán que soy alemán y los franceses que soy ciudadano del mundo. Pero si no, los franceses dirán que soy alemán, y los alemanes que soy judío."
Albert Einstein


"A veces pienso que la prueba más fehaciente de que existe vida inteligente en el universo, es que nadie ha intentado contactar con nosotros." 

Albert Eisntein


ING. SANTIAGO PAOLOANTONIO

Santiago Paolantonio, Ingeniero, Master en Administración Educacional, Postítulo en Educación y Comunicación de la Astronomía. Profesor de Física y Óptica; organizador y docente en varios cursos y talleres sobre la enseñanza de las Ciencias Naturales, Astronomía y la Historia de las Ciencias. 



Ha desarrollado tareas de investigación en el área de Astrofísica (Astronomía Extragalática y Espectroscopia), es integrante del Grupo de Investigación en Enseñanza, Difusión e Historia de la Astronomía del Observatorio Astronómico de Córdoba y colaborador del Museo Astronómico del Observatorio. Como aficionado a la astronomía realizó varios trabajos y es miembro de LIADA. Actualmente está llevando adelante una investigación histórica sobre los astrónomos y trabajos  realizados en el Observatorio Nacional Argentino. Es autor de numerosos artículos científicos, de divulgación y de educación publicados a nivel nacional e internacional, con referato, así como libros: “Córdoba Estelar, Historia del Observatorio Nacional Argentino”, “Uranometría Argentina 2001”,  “Infinito, Maravillas del Cielo Austral” y el “Manual de Uso del Espectrógrafo Multifunción” para la Estación Astrofísica de Bosque Alegre, realizado gracias a la beca otorgada por la Asociación Argentina de Astronomía. Co-editor de las Actas del Workshop de Difusión en Enseñanza de la Astronomía. Formó parte del Comité Científico del Planetario Malargüe y de los Workshop de Difusión en Enseñanza de la Astronomía. Ha sido co-organizador de diversos congresos y reuniones relacionadas con educación y astronomía. Es socio de la Asociación Argentina de Astronomía y Miembro Asociado. División C “Educación, divulgación y patrimonio” de la Unión Internacional de Astronomía







Dra. Beatriz García


Licenciada en Astronomía Fac. de Ciencias Astronómicas y Geofísicas UNLP (1982)
Doctora en Astronomía de la Fac. de Ciencias Astronómica y Geofísicas de la UNLP (1988)


Área de investigación

Medio Interestelar, Regiones de Formación estelar (entre 1982 y 2002)
Astrofísica de Altas Energías (desde 1996 y hasta la fecha) en los proyectos:
Auger , Rayos Cósmicos de Ultra Elevada Energía.
AMIGA (“Auger Muons and Infill for the Ground Array”), a cargo del área de Comunicaciones y del Área de Difusión)
CTA (a cargo del grupo Argentino para el WP-Sites (determinacion de sitios candidatos para el emplazamiento de los Telescopios en Argentina)
En el área de bajas energías, colaboradora en el proyecto DSA 3 (Deep Space Antenna 3, de la Agencia Espacial Europea), para comunicaciones con los satélites Mars y Venus Express y en el que Argentina cuenta con 10% de tiempo de observación para investigación científica.

Membresías:

Miembro de las Comisiones 30 (Radial velocities), 37 (Open Clusters), 46 (Education and Development) y 50 (Light Pollution) de la Unión Astronómica Internacional.
Vice-Chairman del Programa NASE /Network of Astronomy School Education) de la Com. 46 de la IAU

Docencia

Universitaria (Metodología de la Investigación)
Secundaria (Astronomía y Física)
Dirección de Investigadores
17 Tesis de Licenciatura
4 Tesis de Maestría (Stage Master Physique Appliquée, Université de Paris-Sud/Orsay)
2 Tesis de doctorado (en curso)
  
Trabajos publicados

Autora de 80 artículos internacionales de investigación científica.
Autora de 60 artículos de Educación y Difusión de la Astronomía.
Autora de los libros: Constelaciones del zodiaco: Astronomía para ciegos y disminuidos visuales y Ladrones de Estrellas (sobre contaminación lumínica).
Productora de los Videos: Mensajeros del Espacio, Una aventura del pensamiento y Voces del Universo, sobre el Observatorio Pierre Auger y sus descubrimientos.
Creadora del Planetario para Ciegos (patente en trámite).






Las estrellas de los difuntos

La ciudad egipcia de Mallawi, situada a más de 400 kilómetros al norte del complejo de Lúxor, no se halla entre los principales destinos turísticos del país. En mayo de 2013, una de nosotras (Symons) viajó hasta allí junto con Robert Cockcroft, investigador posdoctoral de su laboratorio, con la


esperanza de ver uno de los registros astronómicos más antiguos del mundo. La tabla en cuestión, descrita hasta entonces solo de manera vaga, se encontraba en efecto allí. Pero ambos quedaron atónitos al descubrir que no era la única. En la sala principal del Museo de Monumentos de Mallawi, Cockcroft vio algo escrito cuando estaba agachado junto a una vitrina que contenía un ataúd, estirando el cuello para ver la parte inferior de la cubierta. Symons orientó su linterna hacia un listón delgado en forma de cruz que sujetaba las planchas de madera. La superficie estaba decorada con elegantes jeroglíficos que representaban nombres de estrellas. Hasta entonces, nadie había apreciado la importancia de aquel listón: había sido colocado junto a ese sarcófago concreto por error. Los registros astronómicos de este tipo comenzaron a descubrirse en la década de 1890, durante la inspección de las tumbas de Asiut, un complejo de enterramientos vecino. Al abrir algunos ataúdes que contenían los restos momificados de nobles locales, los exploradores hallaron diseños muy específicos en la parte interior de las tapas. Lo normal hubiera sido encontrar superficies de madera sin decorar o fragmentos de los textos religiosos habituales. Sin embargo, aquellos dibujos constituían una tabla bien organizada de nombres de estrellas y registraban los movimientos de algunas, como Sirio, a lo largo del año. (Seguir Leyendo)

"La astrología es una ciencia que tienen por golosina los cobardes, sin otro fundamento que el crédito de los supersticiosos. Es un falso testimonio que los hombres mal ocupados levantan a las estrellas" – Quevedo, escritor español

William Herschel, el padre de Urano



William Herschel, el padre de Urano

En 1781, una noticia sacudió el mundo científico: un músico había descubierto un nuevo planeta más allá de Saturno. Por primera vez desde la Antigüedad, cuando tan solo se conocían seis planetas, incluyendo la Tierra, el sistema solar se veía ampliado con un nuevo cuerpo celeste, que recibió el nombre de Urano. El realizador de la hazaña era William Herschel (nacido el 15 de noviembre de 1738), un organista aficionado al estudio del cielo que se convirtió en uno de los mayores astrónomos de todos los tiempos. Herschel heredó de su padre una notable carrera musical. Tocaba violonchelo, oboe, violín, piano, arpa y órgano y era un excelente artesano que hacía sus propios instrumentos. Gracias a la música, empezó a estudiar la relación entre las matemáticas y la acústica. Luego pasó a la física y llegó a la óptica, hasta encontrar lo que se convertiría en su pasión, la astronomía. A los 35 años leyó su primer libro sobre esa ciencia y se quedó tan fascinado que decidió dedicarse al estudio de las estrellas. Pasó a vivir como músico durante el día y astrónomo por la noche.Como su sueldo no le permitía comprar los instrumentos necesarios para la observación del cosmos, Herschel construyó su propio reflector, de 15,5 cm de diámetro y casi dos metros de longitud focal. El 13 de marzo de 1781, cuando examinaba la constelación de Géminis, vio una “una curiosa estrella difusa” que era “visiblemente más grande que el resto”, según sus apuntes. No tardó en descartar la posibilidad de que se tratara de una estrella porque tenía forma de disco y, además, se desplazaba en el fondo de estrellas fijas. Como las posiciones de los planetas eran bien conocidas, Herschel anunció el descubrimiento de un cometa. Las siguientes observaciones mostraron, sin embargo, que aquel cuerpo celeste tenía un contorno nítido y defAñadirinido, al contrario de los cometas, y su movimiento tampoco seguía las órbitas alargadas de esos astros, sino que era lento y casi circular, lo que indicaba que estaba muy lejos del Sol. (Seguir Leyendo)