sábado, 28 de mayo de 2011

PROGRAMA Nº52 27/05/2011

APERTURA

LA MANZANA CAÍDA

por Julio Guerrieri

Se dice que Isaac Newton vio caer una manzana del árbol y tuvo un arrebato de inspiración divina que desencadenó en una de las grandes ideas del intelecto humano: La Ley de la Gravitación Universal, una fuerza que domina todo el espacio a nivel galáctico atrayendo los cuerpos entre sí. La gravedad produce varias propiedades a los cuerpos, una de ellas es la Velocidad de Escape, que consiste en la velocidad necesaria que tiene que alcanzar un objeto pequeño para escapar del campo de gravedad de otro mucho mayor. Años después, un geólogo inglés llamado John Mitchell pensó más ó menos lo siguiente: “si existiera un cuerpo con una gravedad tan intensa que tuviese una velocidad de escape igual a la velocidad de la bala de un mosquetón, ésta volvería a caer sobre el cuerpo, lo mismo con una bala de cañón, estos son los casos para la Tierra, pero ¿que ocurriría si la velocidad de escape fuera igual a la velocidad de la luz? Ese cuerpo sería negro para alguien que lo observara desde afuera, pues la luz saldría del cuerpo y volvería a caer sobre él no pudiendo brillar” Este increíble razonamiento es el primer testimonio que tenemos del origen de la idea sobre un AGUJERO NEGRO. Pero claro, pasaron muchos años antes de conocerse los mecanismos naturales a través de los cuales la Naturaleza produce Agujeros Negros cada día y a cada hora, pero ése es otro tema. Y como dijo E. Sheldon del Instituto Smithsoniano de Harvard: “los Agujeros Negros, son un tema . . . de mucha gravedad.

Bienvenidos al 52º programa de EL TERCER PLANETA Y gracias por estar.


HOY HABLAMOS DE: AGUJEROS NEGROS

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OBSEVAR EL CIELO A TRAVES DE LA RADIO

En nuestra habitual sección, hoy no vamos a localizar una estrella en el firmamento, la vamos a ver y escuchar durante 18 minutos, por que la de hoy no esta en ninguna constelación y su temperatura superficial es de solo, 36.5°C. Simplemente, una clase de conocimientos, docencia y valores de alto contenido social.

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La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos incorporó al argentino Alberto Kornblihtt, especialista en biología molecular y celular cuyo laboratorio de investigación se encuentra en los mismos claustros donde se graduó: la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN) de la UBA. La distinción, conocida a última hora de ayer, convirtió al científico en el sexto argentino elegido en calidad de “asociado extranjero” por la institución a lo largo de sus 148 años de existencia.
Con su nombramiento, Kornblihtt se suma a una participación argentina iniciada en el año 2000, con el ingreso de Armando Parodi (bioquímico del Instituto Leloir), y continuada luego por el físico Francisco de la Cruz (Centro Atómico Bariloche, 2002), el biólogo Alberto Frasch (Universidad de San Martín, 2006), la especialista en Ciencias ambientales y ecología Sandra Díaz (Universidad Nacional de Córdoba, 2009) y el geólogo Víctor Ramos (UBA, 2010).
Alberto Kornblihtt nació en 1954, es casado y tiene dos hijos. Su formación es resultado de la educación pública, tanto primaria como secundaria, y luego en la Universidad de Buenos Aires. Se recibió de biólogo en 1977 en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, luego hizo su doctorado en la Fundación Campomar (ligada a la Facultad de Ciencias Exactas) e hizo su postdoctorado en la Universidad de Oxford, Inglaterra, en donde estudió por tres años. Desde hace 10 años tiene su laboratorio de investigación en el sector de Fisiología y Biología Molecular de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.

MEDALLAS POR EL BICENTENARIOS

Por el Dr. Alberto Kornblihtt
Fuente: Diario Pagina 12

Cuando me llamaron por teléfono de la Comisión del Bicentenario del Gobierno de la Ciudad, que dirige el periodista Carlos Ares, para decirme que me habían elegido junto con otros 26 vecinos destacados de la ciudad para otorgarme una medalla en ocasión de los 200 años de la Revolución de Mayo, primero dudé, por tratarse del gobierno de Macri. Al enterarme de que entre los homenajeados estaban Quino, María Elena Walsh, Hermenegildo Sábat, Julio Bocca, los arquitectos Mario Roberto Alvarez y Clorindo Testa, Mariano Mores y Jorge Luz, me dije... la pucha, qué honor. Pero lo que terminó de convencerme fue la inclusión entre los premiados de Osvaldo Bayer, comprometido defensor de luchas obreras pasadas y presentes, y la ministra de la Corte Suprema Carmen Argibay Molina, firme defensora del derecho al aborto; dos temas particularmente molestos para los conservadores. También destaco entre los premiados a Margarita Barrientos, creadora del Comedor Los Piletones en Villa Soldati, y a otros referentes de la salud y educación públicas estatales, como las directoras del Hospital Garrahan y del Instituto Lenguas Vivas. Todo reconocimiento tiene un valor simbólico y, al premiarme, lo hacen también a mis maestros en la ciencia y en la vida, a mis discípulos, a las instituciones como la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, la UBA y el Conicet y a mi familia. La medalla me hará recordar a los patriotas de Mayo (sobre todo al jacobino Castelli y a Moreno) y al hecho de haber nacido en Almagro y de ser un producto de la educación pública de esta ciudad a la que amo, desde el primario hasta la universidad. En un gobierno constitucional, lo importante es que estos reconocimientos se entiendan como actos de Estado y no como una recompensa a los amigos de los gobernantes de turno. Seguramente Macri sabe, y en eso se basa la gran habilidad de la derecha que a la izquierda nos cuesta tanto aprender, que entre los premiados hay adversarios ideológicos y políticos de su gestión, quienes, como Osvaldo Bayer, no se callan la boca por haber recibido la medalla (ver contratapa de Página/12 del 24/10/09). Pues me uno a Osvaldo y aprovecho el premio para decirle al jefe de Gobierno que se deje de espiar a los maestros, de reprimir la pobreza y cerrar centros culturales. Que invierta más en educación y en salud, que la ciudad tiene mucha riqueza para distribuir y que algún día se acuerde de que la mayor concentración de científicos y la mayor universidad del país se encuentran en su distrito, y no estoy hablando de la Universidad Católica precisamente, donde él estudió.


EL LIBRO


"EL UNIVERSO DE STEPHEN HAWKING" de John Boslough, Biblioteca Científica Salvat, 141 págs.

Una obra completa sobre el gran cosmólogo británico donde el autor, historiador de la Ciencia por la Universidad de Princeton, pone al desnudo al Hawking genio en su trabajo científico y al ser humano paciente de la enfermedad de Lou Gerigh que estadísticamente debió haber terminado con su vida. El lector podrá apreciar a través de estas páginas cómo llegó Hawking a concebir las ideas que revolucionaron la física actual. Una obra científica, pero sobre todo humana al alcance tanto del lector avanzado como del interesado en la persona que se vence a si misma en una lucha contra la enfermedad que lo atrofia.

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