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domingo, 31 de octubre de 2010

PROGRAMA Nº 33 30/10/10

APERTURA

FIGURAS EN EL CIELO
por Julio Guerrieri

Durante las noches, al lado de las fogatas, el hombre primitivo observaba el cielo.
Pensaba que aquellos puntos de luz podrían ser fogatas lejanas de otros clanes. Esos clanes debían ser muy poderosos para no caerse desde el cielo. Esas luces debían ser las fogatas de los dioses. Este pensamiento permaneció en la mente del hombre hasta la actualidad.

Con las primeras civilizaciones, la observación del cielo fue especializándose. Había mucho tiempo para mirar y no había luces de ciudades para perjudicar la negrura de la noche. Era el escenario ideal. Fue así como cada cultura veía en el cielo escenas de la vida cotidiana. Sólo había que unir líneas entre las estrellas. Era muy sencillo. Y esa figuras permanecían por generaciones y generaciones sin cambiar. Parecían que estaban fijas en el imperturbable cielo. Sólo los “vagabundos” planetas se movían en caminos caprichosos entre las estrellas. Ellos debían ser los mismísimos dioses.

Esas líneas recibieron el nombre de constelaciones. Y hoy en día existen 88 constelaciones aprobadas por la Unión Astronómica Internacional desde el año 1930.

Es muy llamativo que ver que cada constelación lleva la impronta de una cultura y una época; así los esquimales tenían sus figuras en el cielo, como también las tenían los fenicios, los egipcios, los mayas, los vikingos y los polinesios. Nuestra cultura latina heredó las figuras de los helenos y los romanos para las constelaciones del hemisferio norte: Perseo quien cortó la cabeza de la medusa, Pegaso el caballo alado, Hércules el héroe legendario ú Orión, el cazador celeste.

Pero cuando los conquistadores comenzaron a llegar a América, se encontraron con otros cielos nocturnos debajo de los horizontes inexplorados. Y era otra la época. Se comenzaba a avanzar en algunos conocimientos científicos y los inventos nacían casi a diario. Los cielos no fueron ajenos a estos cambios y constelaciones como Antlia, la máquina neumática; Carina, la quilla del barco; Circinus, el compás; Microscopium, el microscopio y muchas más.

De todas maneras, las figuras de las constelaciones sí cambian con el paso de los siglos. Hoy día no vemos las mismas figuras que veía el Cro Magnon hace treinta mil años.

Sería interesante saber en el futuro, cómo se verá el cielo para nuestros descendientes dentro de algunos miles de años. Seguramente esos cielos serán vistos no desde la Tierra, sino desde otros planetas en otras estrellas, donde la perspectiva será muy distinta y las figuras que se formen, quizá sean de máquinas del tiempo, ó de naves interdimensionales.

Mientras tanto sigamos viendo lo que nuestra imaginación nos revele durante cada noche de nuestras vidas.

Bienvenidos al 33º programa de EL TERCER PLANETA y gracias por estar.

ENTREVISTA A FRANK DRAKE

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RELATOS CON VALOR AGREGADO
"El futuro es mío"
Sobre texto de: Marcelo Dos Santos
Adaptacion: Sergio O Rubinetti

Era joven, pero ya sus excentricidades rebasaban la barrera de la patología. Vivió en hoteles durante décadas, y jamás aceptó que se lo alojara en una habitación cuyo número no fuese divisible por 3. El catálogo de sus manías era interminable, y solo su obvia inteligencia, su cultura y su amabilidad lo convertían en medianamente tolerable para sus congéneres. Promediaba el año 1856, y en casa del matrimonio formado por un pastor ortodoxo serbio y una inventora de artículos para el hogar (que diseñaba soberbios artilugios y sabía de memoria todos los poemas épicos serbios a pesar de no saber leer ni escribir) se decidía poner al pequeño recién llegado a este mundo, el nombre de Nikola. Desde muy joven se destacó en los estudios, especialmente en matemática y física. Concluyó la escuela primaria en solo tres años. Pasó rápidamente por el austriaco, Instituto Politécnico de Graz, donde estudió ingeniería eléctrica y por la Universidad de Praga, donde fue tutelado por el célebre físico y filósofo austríaco Ernst Mach. Influido por las ideas de este, pronto se interesó por la corriente alterna, un concepto aún en desarrollo. En 1880, consiguió empleo en la compañía telegráfica húngara en Budapest, donde conoció a Neboja Petroviæ, un inventor serbio que vivía en Austria. Al año siguiente, habiendo desarrollado un sistema de turbinas gemelas con su compatriota, Nikola obtuvo el puesto de electricista jefe en la empresa de telégrafos, recibiendo el encargo de preparar el entorno tecnológico para migrar el sistema hacia la telefonía. Una tarde, en que caminaba con un amigo por un bosque, sufrió uno de sus habituales éxtasis mentales, del que salió con la solución ya clara en su mente. Había descubierto los campos magnéticos rotatorios, los principios teóricos que los regían y su aplicación práctica, tomó una rama y con ella dibujó en la arena, ante la mirada atónita de su acompañante, el plano del primer motor eléctrico de inducción, explicándole de paso toda la teoría y había planeado el sistema completo eléctrico urbano y rural, incluyendo las formas de generación, almacenamiento, transmisión, distribución y uso de la corriente alterna. El año de 1882 lo encontró en París, trabajando para la Continental Edison Company, desarrollando y mejorando sistemas eléctricos. Un año más tarde, consiguió construir un modelo de su motor, que demostró funcionar perfectamente. Con la idea de comercializar su invento en la mente, intentó interesar a varias compañías, pero, increíblemente, ninguno de sus potenciales clientes vio las aplicaciones prácticas del motor eléctrico. Entonces decidió emigrar a los Estados Unidos. "Desde que era un niño, mi sueño fue aprovechar la energía de las Cataratas del Niágara", diría después, "y mi oportunidad había llegado".
Así, pues, siendo empleado de la filial europea de la Edison, viajó a Nueva York con poco más que lo puesto y una carta de recomendación para Edison escrita por su jefe, el famoso Charles Batchelor, a la sazón mano derecha de Thomas Alva Edison en persona. La carta de Batchelor decía textualmente: "Señor Edison: conozco solamente a dos grandes hombres. Usted es uno de ellos, y el otro es el joven portador de la presente". Desembarcó en el puerto de Nueva York el 6 de junio de 1884, cuando apenas contaba con 27 años. Impresionado por la carta de Batchelor y las obvias e ilimitadas capacidades del portador, Edison lo contrató de inmediato, pero con un escaso salario de 18 dólares a la semana. De este modo, el primer partidario de la corriente alterna, se vio sumergido en la mucho menos eficiente tecnología de corriente continua, que era la que preconizaba su nuevo empleador. Habiendo resuelto en pocos meses los más graves problemas técnicos de la empresa, Edison llamó un día a su joven ingeniero y le propuso rediseñar completamente sus ineficaces plantas generadores, ofreciéndole a cambio la nada despreciable suma de 50.000 u$s. El serbio trabajó sin descanso hasta lograr el objetivo, entregando a Edison numerosas y valiosísimas patentes de las soluciones técnicas que había implementado. Al reclamar el pago de la prima ofrecida, el desleal Edison le respondió: "Usted es joven y recién llegado, todavía no entiende el sentido del humor de los empresarios norteamericanos" y se negó a pagarle lo prometido. Sin esperar un momento, Nikola renunció a la Edison. El principal problema técnico al que se enfrentaba Edison derivaba de su empecinamiento en abrazar la corriente continua. Este tipo de electricidad tiende a perder voltaje conforme se alarga la distancia a que la llevan los cables, por lo que es muy difícil electrificar un país entero con corriente continua. Como los altos voltajes necesarios caen con la distancia, Edison calculó que debería construir una estación transformadora cada tres kilómetros. Era obvia la naturaleza antieconómica de esa tecnología. Más de una vez nuestro joven ingeniero había intentado convencer a Edison de probar con la corriente alterna, un tipo de energía en la que el generador movía los electrones en una dirección y luego en la contraria, interminablemente. El voltaje de la corriente alterna no decae con la distancia, y ese es el motivo por el que se la usa actualmente en todas las redes eléctricas del mundo. La renuncia lo obligó a trabajar como pocero cavando zanjas (extrañamente, para la misma Edison), mientras elaboraba un proyecto de corriente alterna en las profundidades de su mente y juntaba el dinero para financiarlo. En 1886, Nikola Tesla logró por fin fundar su propia compañía, pero, una vez más, tuvo problemas para convencer a sus inversores de que el futuro de la electricidad iba de la mano con la corriente alterna. Como la figura de Edison era célebre y pública, el común de la gente creía que el gran inventor no podía equivocarse en algo tan básico. Pero Tesla era capaz de demostrar su error: en 1887 diseñó, desarrolló y construyó su propio motor de inducción sin escobillas, que funcionaba de manera altamente eficiente alimentado con corriente alterna. El motor de inducción figura en la lista de los diez inventos más trascendentales de todos los tiempos, y casi no hay aparato con partes móviles que no contenga uno. Poco después diseñó lo que hoy llamamos Bobina de Tesla, un dispositivo capaz de generar corriente alterna de alta frecuencia, baja corriente y alto voltaje. Provisto de este nuevo invento, Tesla seduciría al archí enemigo de Edison, George Westinghouse que había polemizado con Edison durante mucho tiempo, y estaba seguro de que la solución para la electrificación estaba en la corriente alterna. Tesla encontraba, por fin, su alma gemela que escuchaba sus ideas sin interrumpirlo ni burlarse de él. Por estas mismas épocas, Tesla comenzó a investigar con tubos de vacío capaces de generar electrones y de repelerlos mediante una bobina de Tesla, y descubrió que producían un tipo de radiación que atravesaba los objetos. Con estos tubos, Tesla fue capaz de fotografiar los huesos de su propia mano. Había descubierto los rayos X nueve años antes que Roentgen. Pero su campo primario de investigación seguía siendo la transmisión inalámbrica de electricidad de corriente alterna. En 1891, el austrohúngaro descubrió el efecto que lleva su nombre, que no es más que la demostración de la conductividad eléctrica, transmisión inalámbrica de la electricidad. Fue el primero en encender un tubo fluorescente a distancia, sin cables, basándose en este principio. Westinghouse, mientras tanto, comprendió que el sistema de corriente alterna de Tesla merecía probarse y, al final, electrificar todo el país. Invirtió una gran suma en el proyecto, y Nikola lo retribuyó vendiéndole 40 patentes de los generadores, motores y transformadores de su invención. Pero como Edison veía licuarse su grandiosa inversión en la distribución eléctrica basada en corriente continua, decidió no rendirse sin luchar. Comenzó así la larga, sangrienta y miserable pelea entre Edison y Westinghouse, conocida en la historia de la tecnología como la "Guerra de las Corrientes". El principio de transmisión de energías electromagnéticas sin hilos de inmediato le sugirió la idea de la radio, cuyo primer prototipo plenamente funcional desarrolló, construyó y probó con éxito y públicamente en 1893. Generoso con sus conocimientos, publicó los fundamentos de los circuitos de radio en numerosas revista científicas y generales, lo que le certificó la precedencia en la invención de la tecnología radial. En Feria Mundial de Chicago en 1893, Tesla realizó el experimento del "Huevo de Colón": un huevo de cobre permaneció parado sobre su punta, sostenido por un campo electromagnético dinámico rotatorio generado por una dínamo. La ruinosa guerra de las corrientes provocó grandes cambios comerciales en ambos contendientes, Edison y Westinghouse. Aparte de las barbaridades cometidas por el primero de ellos -como electrocutar a un elefante inocente para demostrar la peligrosidad de la corriente alterna de Westinghouse y Tesla y prácticamente obligar al Estado de Nueva York a comenzar a ejecutar presos en la silla eléctrica de corriente alterna para desprestigiar a sus oponentes-, el gasto en publicidad llevó al borde de la bancarrota a las dos empresas. Consternado, Tesla liberó a Westinghouse de la obligación de pagarle regalías por las patentes, y se comprometió, con gran generosidad, a seguir trabajando prácticamente gratis. En 1899 Tesla se mudó al poblado de Colorado Springs, donde podía desarrollar sus experimentos sobre alto voltaje sin riesgos y sin ser molestado. Para ese entonces había perfeccionado la radio para realizar transmisiones de telegrafía inalámbrica, y había conseguido comunicarse con sitios tan lejanos como París. El Efecto Tesla le permitió, asimismo, mover grandes voltajes a través del espacio, encendiendo lámparas situadas a distancia sin cables. Con sus receptores, captó extrañas señales de origen extraterrestre que, en su fantasía, atribuyó a comunicaciones artificiales provenientes de Marte o Venus. Hoy se cree que sus instrumentos eran tan sensibles que en realidad estaba escuchando la actividad de radio producida por la atmósfera de Júpiter. La autoridad estadounidense de patentes le quitó la titularidad de la de la radio para asignársela a Guglielmo Marconi. La tristeza de Tesla aumentó cuando Marconi obtuvo el Premio Nobel de Física por la radio que el serbio había inventado. Parece ser, para peor, que, al darse cuenta del error, quisieron hacerle compartir el premio con Marconi y su odiado Edison, a lo que Nikola se negó. El brillante científico, cada vez más afectado en su salud mental, pasó los diez últimos años de su vida en un cuarto de hotel en Nueva York, Se volvió vegetariano porque la matanza de animales le parecía cruel, y desarrolló una fotofobia que lo obligó a vivir en la oscuridad. Su gran aislamiento provocó que nadie se percatara de su muerte, acaecida entre el 5 y el 8 de enero de 1943 -día en que fue hallado su cadáver-. Murió de un ataque al corazón a los 86 años, sin que el mundo se enterara de ello. Apenas muerto Tesla, el gobierno norteamericano allanó el hotel, confiscó sus posesiones y papeles y abrió su caja fuerte. Estaba buscando un prototipo del "rayo de la muerte", el cual nunca fue hallado. Muchos de los escritos de Tesla aún no han sido devueltos a sus familiares ni a los científicos por el FBI. Tesla registró 700 patentes a lo largo de su vida, y entre sus logros se encuentran el rayo láser, las primeras radiografías, los controles remotos, los osciladores, los ferrocarriles eléctricos, la totalidad de las comunicaciones modernas, el aprovechamiento de la energía solar, térmica oceánica, y muchos más. Este hombre singular, increíblemente genial pero desquiciado y atormentado, tuvo en vida una celebridad enorme pero fue olvidado después de su muerte, y tratado con injusticia por parte del gobierno norteamericano. Las autoridades han llegado al extremo de borrar de los registros algunas de las patentes de Tesla -posiblemente de inventos de aplicación militar- y su nombre ha sido excluido de la titularidad de las mismas. Sin embargo, hoy, en pleno siglo XXI, se le reconoce el mérito de haber dado forma definitiva al mundo moderno: desde electrificar las ciudades con corriente alterna hasta habernos dado la radio, la televisión, la informática, la radiología, la radioastronomía, la transmisión de energía a distancia, el motor eléctrico entre otros.
Dejamos para el final, una de sus frases mas celebres
"Dejen que el futuro diga la verdad y evalúe a cada uno de acuerdo a sus trabajos y a sus logros. El presente es de ellos, pero el futuro, por el cual trabajé tanto, es mío".

OBSERVAR EL CIELO A TRAVES DE LA RADIO:

Control del paso por el meridiano de la estrella ARCHENAR.
Hoy 30/10/10 culmina a las 24:00 Hs, aproximadamente, considerando la posicion del observador en el area de influencia de la radio.Para controlar en adelante restar 4 minutos al día anterior Ej: El 31/10/10 culminará a las 23Hs 56m y así sucesivamente.



EL LIBRO

"ROMPEZABEZAS Y PARADOJAS CIENTÍFICOS" de Christopher Jargocki, Biblioteca Científica Salvat, 166 págs.


Jargocki, físico de la Universidad de California en Los Angeles, nacido en Varsovia, Polonia, a través de su obra nos lleva de la mano por el fascinante mundo de los acertijos, adivinanzas, problemas y paradojas científicos. Con más de 160 ejercicios sobre todas las ramas de la Naturaleza, este libro es un excelente aliado para la comprensión experimental tanto de jóvenes estudiantes como para investigadores profesionales. Indispensable para talleres de ciencias y exposiciones. Un aliado experimental. Excelente.

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